Incontinencia urinaria

INCONTINENCIA URINARIA.

DEFINICION:

La incontinencia urinaria es la perdida involuntaria de orina que se realiza en un lugar inadecuado. Este hecho constituye para el paciente que lo sufre un problema social e higiénico, independientemente del problema patogénico que lo ha desencadenado.

La incontinencia en sí, no es por tanto una enfermedad sino una consecuencia de la alteración en la fase de llenado vesical, en la que el paciente refiere como síntoma la perdida de orina, y que constituye un hecho objetivable por parte del médico como un signo clínico.

BREVE INTRODUCCION ANATOMO-FISIOLOGICA SOBRE LA MICCION:

VEJIGA.

Se trata de un órgano impar de localización central, en la parte inferior de la cavidad abdominal, por detrás de la sínfisis del pubis. Presenta una forma esférica y en ella desembocan los uréteres, y por debajo se continúa con la uretra.

Descansa por tanto en la pelvis anterior e inferior, en la mujer se sitúa directamente en el suelo muscular pélvico, mientras que en el hombre la glándula prostática está adosada directamente a la base de la vejiga y separándola del soporte muscular pelviano. Es un órgano distensible, de constitución histológica muscular. La capa muscular es gruesa y constituida a su vez por tres capas difíciles de distinguir entre sí: Capa externa: que contiene fibras musculares predominantemente longitudinales, que son más numerosas en la región de la línea media y en el cuello. Capa media: o de fibras musculares circulares, delgada. Cerca del cuello las fibras de esta capa están más condensadas y se unen a la musculatura prostática en el varón. Algunos haces musculares proporcionan fibras longitudinales que forman el aparato esfinteriano. En la mujer las fibras circulares forman un verdadero anillo delgado “esfínter vesical” alrededor del orificio uretral interno.

Capa interna: de fibras longitudinales. En la región del trígono esta capa está íntimamente adherida a la mucosa y forma el Músculo Trigonal.

La túnica interna de la vejiga está constituida por una mucosa, que cuando la vejiga esta vacía está surcada por numerosos pliegues y barras irregulares que resaltan en la mucosa dándole una apariencia “trabeculada”, estos pliegues cuando la vejiga se distiende tienden a desaparecer.

En este órgano distensible, se acumula la orina como en un depósito. Su capacidad varía entre los 350 y los 500 ml. A medida que la vejiga se va distendiendo los orificios ureterales se cierran (por contracción de la capa muscular), para evitar que la orina refluya de nuevo a los riñones.

La vejiga realiza una doble función:

Por un lado, sirve como un almacén de la orina que le llega desde los riñones a través de los uréteres, con lo que el sujeto está liberado durante unas horas del vertido de la orina al exterior.

Por otro lado la vejiga se vacía, cuando ha alcanzado el límite de su capacidad de llenado, hacia el exterior a través de la contracción del músculo liso que constituye el denominado músculo detrusor y que se contrae durante la micción. El músculo detrusor aproximadamente en sus tres cuartas partes son elementos elásticos y una cuarta parte colágeno.

La vejiga actúa, por las características de su tono muscular, como una esfera hueca elástica y de conducta pasiva (distensión) hasta que alcanza su capacidad de repleción (llenado vesical), con lo que la fibra muscular al alcanzar esta fase tiende a regresar a su situación inicial, cuando cesa la fuerza de distensión a la que estaban sometidas.

ESFINTERES:

Estructuras funcionales cuya misión es: por un lado mantener y retener la orina durante el llenado vesical por otro permitir su salida durante el vaciado vesical.

ESFINTER LISO (INTERNO):

Corresponde al cuello vesical, es independiente de la voluntad (involuntario), por lo que su acción no es consciente. Así pues, permite retener la orina durante la fase de llenado sin esfuerzo consciente.

ESFINTER ESTRIADO (EXTERNO):

Situado alrededor de la uretra, con forma circular esfinteriana, por lo que al contraerse cierra la uretra. Está constituido por músculo estriado y por tanto voluntario y su acción es consciente, evitando el escape de orina si el cuello vesical se abre automáticamente en un momento socialmente inadecuado.

INERVACION:

*INERVACION AUTONOMA Y AFERENTE:

Las células simpáticas preganglionares correspondientes con la inervación vesical están localizadas en los dos segmentos lumbares superiores y quizás también en el último segmento torácico de la médula espinal. El lugar de sinápsis de las fibras preganglionares con las neuronas ganglionares y por tanto donde nacen las fibras postganglionares, no ha sido determinado con seguridad. Algunos autores dicen que la sinápsis se efectúa en el ganglio mesentérico inferior, al contrario otros autores afirman que se sitúa en los ganglios del plexo hipogástrico inferior o también en los ganglios situados cerca o dentro de la pared de la vejiga urinaria.

Las células parasimpaticas preganglionares se localizan en el II y IV segmentos sacros de la médula espinal. Los ganglios se encuentran cerca o dentro de la pared vesical.

Las fibras aferentes siguen trayectos similares, pero en dirección opuesta, tanto que algunos impulsos sensitivos vesicales penetran en la médula a través de las raíces nerviosas dorsales del segmento lumbar superior (y quizás las últimas torácicas). Otras de la pared vesical, y probablemente también de las porciones terminales de los uréteres, penetran en la médula espinal por la vía de los nervios pélvico esplénicos y las raíces de nervios dorsales de los II a los IV segmentos sacros.

Los nervios penetran en la pared vesical principalmente a lo largo de los vasos, se dividen y se subdividen y son últimamente conducidos a todas partes, formando una malla intramural o plexo vesical intrínseco. Los fascículos nerviosos son más densos en el trígono y zonas próximas.

CONSIDERACIONES FUNCIONALES.

Las sensaciones asociadas con la distensión vesical pueden conducirse a través de la vía simpática, al igual que los pacientes con lesiones transversales de la médula espinal por encima de los segmentos lumbares superiores pueden experimentar sensaciones indefinidas de malestar o molestia. Esto sugiere un influjo aferente vesical a través de las raíces nerviosas dorsales de los segmentos medulares lumbar superior o torácico inferior.

La inervación parasimpática vesical está activamente implicada en la micción y produce la contracción de las paredes vesicales y la relajación del mecanismo esfinteriano. Muchos investigadores asocian la inervación simpática con el efecto opuesto, tales como relajación de las paredes vesicales y la contracción del esfínter. Sin embargo una minoría de autores pregonan que los efectos simpáticos son predominantemente vasomotores y que los nervios parasimpáticos son de importancia superior en el control y sensibilidad del vaciamiento vesical.

El control nervioso del binomio vejiga-uretra es responsable de su correcta actividad, incluida su coordinación.

De forma sencilla podemos decir que los responsables desde el punto de vista funcional de la dinámica miccional son:

Detrusor, músculo de la vejiga.

Trígono, base de la vejiga.

Cuello vesical o esfínter interno.

Esfínter externo de la uretra.

  1. A) LOS NERVIOS.

La inervación de los responsables de la dinámica miccional es:

-Nervio erector o pélvico. Inerva al detrusor.

-Nervio pudendo. Inerva al esfínter externo de la uretra.

-Nervio hipogástrico. Inerva el trígono y el cuello vesical (esfínter interno).

La regulación de los movimientos conscientes, por parte del Sistema Nervioso Central, viene a través del Nervio Pudendo que además de inervar el esfínter externo de la uretra, inerva también el esfínter anal. Por tanto gracias al nervio pudendo, podemos cortar el chorro de la micción al contraer el esfínter externo de la uretra.

  1. B) CONTROL NEUROLOGICO DE LA MICCION.

El Detrusor gracias a sus fibras elásticas se acomoda durante la fase de llenado al incremento progresivo de orina en la vejiga, sin que exista aumento significativo de la presión, motivo por el cual el sujeto no nota ninguna sensación, hasta alcanzar su capacidad fisiológica de distensión, momento en que la sensación de repleción vesical (deseo miccional) viaja por las fibras sensitivas del Nervio Erector o Pélvico hasta las metámeras S2-S3-S4 de la médula, penetra por las astas posteriores y se dirige al núcleo parasimpático donde el estímulo produce una respuesta motora, que sale por las astas anteriores y por el Nervio Pélvico se dirige a la vejiga para contraer el músculo detrusor durante la fase de vaciado.

  1. C) CONTROL NEUROLOGICO DEL CUELLO VESICAL (ESFINTER INTERNO).

La disposición anatómica de sus fibras y su inervación hacen que se abra simultáneamente a la contracción del detrusor.

  1. D) CONTROL NEUROLOGICO DEL ESFINTER EXTERNO ESTRIADO DE LA URETRA.

A diferencia del detrusor y del cuello vesical, cuyas fibras musculares son lisas, el esfínter externo de la uretra es de músculo estriado, estando controlado por el sistema nervioso central a través del núcleo y nervio Pudendo. La actividad del esfínter externo es refleja y/o voluntaria.

Cuando se introduce una pequeña cantidad de orina en la uretra posterior, las fibras sensitivas del nervio pudendo informan a su núcleo situado en el asta anterior, del que saldrán las órdenes de contracción del esfínter, para evitar el escape no deseado de orina.

  1. E) COORDINACION DE LA MICCION. LA CONTINENCIA.

Para que la micción en cualquiera de sus dos fases, la de llenado vesical y la de vaciado sea posible, se requiere que exista coordinación entre los tres componentes medulares de la micción:

-S.Simpático….N.Hipogástrico….Esfínter Interno.

-S.Parasimpático….N.Pélvico….Detrusor.

-Núcleo Pudendo….N.Pudendo….Esfínter Externo.

La coordinación va a impedir que los núcleos medulares de la micción actúen como centros independientes. Si esto ocurriera, se produciría contracción del detrusor estando los esfínteres cerrados, impidiendo la micción durante la fase de vaciado o, por el contrario, se produciría relajación durante la fase de llenado, sin que hubiera contracción del detrusor, produciendo incontinencia. Por tanto para que exista esta coordinación es preciso que todas las estructuras nerviosas responsables de la dinámica miccional estén integradas.

  1. F) NUCLEO PONTINO Y CORTEZA CEREBRAL.

Como ya hemos expuesto , durante la fase de llenado vesical, el cuello vesical y el esfínter externo permanecerán cerrados, para evitar la salida de orina por la uretra. Cuando la vejiga ya ha alcanzado su capacidad antes de que se contraiga el detrusor, se relaja el esfínter externo y el cuello se abre simultáneamente a la contracción del detrusor. La coordinación de los núcleos medulares la realiza un centro superior denominado núcleo pontino, auténtico núcleo de la micción.

La micción es un acto voluntario y consciente que se realiza cuando el lugar y el momento son apropiados. Esta adecuación social se consigue gracias al control que ejercen los núcleos superiores de el encéfalo (corteza cerebral) sobre el núcleo pontino.

El núcleo pontino informa a la corteza cerebral del llenado vesical y la necesidad de micción se controla por inhibición del reflejo miccional, hasta que el acto miccional se pueda realizar socialmente.

Así cuando las circunstancias sociales lo impiden, ante el deseo miccional, nosotros podemos voluntariamente por control cerebral consciente, impedir que el detrusor se contraiga, no permitiendo que se produzca el reflejo de la micción. Esto se produce por órdenes cerebrales que llegan al núcleo pontino, el cual neutraliza a los núcleos medulares.

  1. G) ARCO REFLEJO.

Recibe el nombre de arco reflejo la acción que resulta de un impulso nervioso que pasa por un arco reflejo, siendo esta la respuesta a un determinado estímulo. Los estímulos nerviosos son conducidos a la médula espinal donde están situados los Núcleos que regulan las respuestas motoras.

En un corte transversal de la médula espinal veremos una imagen central en forma de alas de mariposa que se diferencia del resto por su color (sustancia gris). Cada una de las cuatro alas de mariposa se denominan astas. Por las astas posteriores penetran los estímulos que procedentes del organismo llegan a la médula para informar a su núcleo nervioso responsable. Del núcleo saldrá la orden motora por las astas anteriores para dirigirse a la estructura orgánica sobre la que actúa. Así cuando la vejiga esta llena, se estimulan los receptores sensitivos que transmiten el mensaje por el nervio Pélvico hasta la médula, penetrando en la misma por las astas posteriores, y estimulando a su núcleo correspondiente, el cual actúa como un ordenador, cuando recibe el estímulo, envíala orden motora, que saldrá por el asta anterior y viajara por el nervio pélvico, produciendo al llegar a la vejiga, el vaciado de la misma por contracción del detrusor.

Como veíamos este sería un control meramente automático, sino fuera por el control que efectúan núcleos superiores (núcleo pontino) y la actuación consciente por parte de la corteza cerebral.

CAUSAS DE INCONTINENCIA:

La incontinencia es un síntoma sobre el que informa el paciente y puede referir los siguientes tipos de incontinencia:

-INCONTINENCIA DE URGENCIA (DETRUSOR INESTABLE).

Perdida involuntaria de orina asociada previamente a un fuerte deseo miccional, acompañado de miedo a orinarse o miedo al dolor producido por el intento de retener la orina. El paciente siente que se va a orinar y no puede evitarlo.

Si la incontinencia se presenta inmediatamente al fuerte deseo miccional, la causa es con seguridad, la contracción involuntaria del detrusor, y recibe el nombre de incontinencia motora de urgencia.

Si la urgencia es persistente y se acompaña de molestias o dolor, generalmente sin escape de orina, estaremos ante un cuadro de urgencia sensitiva.

CAUSAS

La incontinencia motora de urgencia puede tener su origen en alteraciones neurológicas de las vías y centros nerviosos que regulan la dinámica miccional. Esto ocurre en los accidentes cerebro vasculares (embolias, trombosis, hemorragias), tumores y traumatismos encefálicos, esclerosis múltiple, espina bífida, traumatismos medulares (paraplejías y tetraplejías), tumores medulares, etc.

En un estudio urodinámico el Detrusor estará hiperactivo (hiperreflexia del detrusor).

Si en su presencia no evidenciamos ninguna lesión neurológica responsable, la consideraremos como idiopatica (enfermedad primaria de existencia autónoma = Detrusor Inestable). Es una de las causas más frecuentes de incontinencia ya que se presenta en más del 25% de las incontinencias urinarias femeninas y además acompaña, en un porcentaje significativo a la obstrucción prostática del varón.

TRATAMIENTO:

En líneas generales los tratamientos básicos, irán dirigidos a:

Solución de la causa.

Aumentar la tolerancia de la vejiga durante la fase de llenado, mediante el empleo de fármacos anticolinérgicos.

Intervenciones quirúrgicas dirigidas a incrementar la capacidad vesical.

Dispositivos que aseguran la continencia.

-INCONTINENCIA URINARIA DE ESFUERZO GENUINA (I.U.E.G.).

Perdida de orina asociada a cualquier actividad física o movimiento del paciente. Es la forma de incontinencia más frecuente , en España se puede asegurar que más de un millón de mujeres padece incontinencia urinaria de esfuerza genuina de grado diverso.

En este caso la pérdida de orina se produce en ausencia de contracción del detrusor, se produce por ser superior la presión intravesical que la de la uretra, durante el llenado vesical. No existe conciencia previa de ganas de orinas.

CAUSAS:

Las causas son fundamentalmente alteraciones de los mecanismos de cierre funcional de la uretra o bien alteraciones de las estructuras que mantienen la uretra funcional en su situación normal dentro de la pelvis y detrás del pubis por encima del diafragma urogenital, con lo cual pierde su capacidad de cierre.

La causa está por tanto siempre a nivel uretral y se produce ante este fracaso del mecanismo funcional de cierre por aumento de la presión intraabdominal durante el ejercicio.

TRATAMIENTO

El tratamiento pasa por la reposición funcional de la uretra proximal en el espacio retropúbico, que resultará curativa si los mecanismos esfinterianos están indemnes, si estos están afectos será necesario reforzar el cuello vesical o recurrir a un esfínter artificial. Si se trata de incontinencia mixta en la que se suma un detrusor inestable, es preciso además tratar la inestabilidad con anticolinérgicos, fisioterapia, corrientes interferenciales, biofeedback, acupuntura, conos vaginales, empapadores, sonda permanente etc.

-ENURESIS

Una de las causas más frecuentes de perdida involuntaria de la orina es la “enuresis”, palabra que designa la incontinencia urinaria nocturna o durante el sueño.

Es muy frecuente en niños y menos en los adultos, dándose más en niñas que en niños, en una proporción de tres a dos hasta los siete años, después de esta edad la frecuencia se iguala en ambos sexos.

Es muy difícil determinar la edad a la que un niño se considera en urético, ya que desde el nacimiento el vaciado vesical se establece como un arco reflejo cuya respuesta motora es consecuencia generalmente del llenado vesical y que esta liberado de influencias voluntarias no desarrolladas aún. El control de la micción, como respuesta a un aprendizaje, se establece dentro de la normalidad en un lapso de tiempo amplio, así hay niños que son capaces de conseguirlo al año, mientras que otros no lo logran hasta los cinco años. La mayoría son capaces de permanecer secos entre los dos y los cinco años.

Es frecuente que tras un periodo de continencia, el niño vuelva a orinarse. Si la enuresis está presente sin intervalos superiores a seis meses de estar el niño seco, recibe el nombre de enuresis primaria. Si el niño después de estar seco unos seis meses, vuelve a orinarse, se trata de una enuresis secundaria.

CAUSAS:

El control de la micción es un acto voluntario y complejo, que se establece cuando el niño está adquiriendo todos unos mecanismos de aprendizaje y por tanto en pleno proceso de maduración cerebral.

Todo ello implica que van a ser múltiples los factores causantes:

Hereditario. La Enuresis es más frecuente en niños cuyos padres fueron en uréticos. La mayor parte por insuficiencia educativa sin que se haya podido probar un factor genético.

Inmadurez cerebral. Podría ser causante en niños menores de los cinco años, aunque es difícil de demostrar.

Ansiedad. La mayoría de los estudios coinciden en darle importancia a este factor consecuencia del stress físico o psíquico que padecen algunos en uréticos, bien por las circunstancias familiares o por hechos desencadenantes como pueden ser el nacimiento de un hermano, el fallecimiento de un ser querido, etc.

Profundidad del sueño. Es la teoría más difundida, aunque no hay estudios que lo apoyen.

Alteraciones psicológicas. Es evidente que están presentes en parte de los niños en uréticos rasgos que pueden considerarse neuróticos.

Cabe plantearse ante la enuresis si , la enuresis es consecuencia de la personalidad del niño, o si la tensión y la ansiedad que presentan son consecuencia de la enuresis. Si se trata de rasgos neuróticos y la enuresis signo o síntomas a una problemática misma del niño.

Patología orgánica. Se ha tratado de relacionar la enuresis con múltiples enfermedades del aparato urinario y con la espina bífida oculta, sin que ningún estudio haya demostrado tal relación.

Patología funcional. Un defecto sensorial que diese un estímulo pobre, un defecto de inhibición cortical o simplemente que el cortex (voluntad), no impongan su control al automatismo vesical, podrían ser la causa de la enuresis. Otra causa funcional demostrada es la alteración de los mecanismos de cierre uretral tanto por una relajación del esfínter externo uretral, como por di sinergia (falta de coordinación ) del mismo.

Los estudios urodinámicos demuestran que algunos de estos niños, etiquetados de nerviosos, sufren importantes disfunciones vesico-esfinterianas. En muchos casos el niño es capaz de impedir la incontinencia diurna por cierre voluntario de su uretra ante una contracción involuntaria del Detrusor, esto no lo puede hacer durante el sueño. En ausencia de alteraciones orgánicas, si los estudios urodinámicos demuestran una disfunción vesico-esfinteriana, se debe efectuar una valoración neurológica del paciente y si sospechamos la posibilidad de un daño neurológico completamos el estudio con electro miografía de los nervios somáticos en que participen las raíces sacras y con técnicas de diagnostico por la imagen

T.A.C o R.M.N.

TRATAMIENTO.

Independientemente de una serie de medidas higiénico-educativas (evitar ingesta excesiva de líquidos a partir de las siete de la tarde, micción antes de acostarse, no cenar inmediatamente antes de acostarse, etc.) así como el tratamiento psicoterapéutico, que ha dado buenos resultados, el tratamiento médico que ha dado buenos resultados, comenzó en los años setenta con el uso de la IMIPRAMINA (fármaco antidepresivo) que ha demostrado ser eficaz para el tratamiento de la Enuresis nocturna.

Sus efectos combinados provocan una disminución de la actividad vesical y un aumento de la presión intrauretral. El inconveniente radica en que tras tres meses de tratamiento con éxito, pierde en muchos casos sus efectos beneficiosos por habituación al fármaco (taquifilaxia).

Es por tanto el fármaco de elección en pacientes sin daño neurológico, en cambio si existe este hay mejor respuesta con los fármacos anticolinérgicos (oxibutinina, propantelina).

-INCONTINENCIA POR REBOSAMIENTO.

Perdida de orina gota a gota o a chorro fino, sin fuerza y breve, que se produce por repleción al vencer la presión intravesical a la uretral.

CAUSAS:

Las causas de este tipo de incontinencia son:

Orgánicas: Los más frecuentes son los tumores prostáticos.

Neurológicas. En aquellos pacientes en los que el detrusores arrefléxico por daño neurológico del parasimpático medular o del nervio pélvico o erector, y que tienen preservada la inervación del cuello vesical y/o la del esfínter externo uretral. La causa más frecuentes son las lesiones medulares bajas, el mielomeningocele, esclerosis múltiple y las secundarias a intervenciones quirúrgicas en que se afecta el nervio pélvico, como ocurre en la cirugía del recto o ginecológica.

Incontinencia por goteo (sin retención de orina). Es la pérdida de orina gota a gota. Se dará siempre que fallen los mecanismos esfinterianos de cierre uretral, por daño orgánico o por daño neurológico:

El orgánico se produce en aquellos pacientes a los que intencionalmente se ha practicado una esfínter otomía, por presentar esfínteres que impiden el vaciamiento vesical y que presentan como consecuencia alteraciones renales. En estos casos se realiza la esfínter otomía (cortar el esfínter) que perderá su capacidad de cierre transformándose en incompetentes. En otros casos es como consecuencia de intervenciones ginecológicas dirigidas a la extirpación de tumores o urológicas como son aquellas intervenciones efectuadas sobre la próstata.

La incontinencia por goteo de causa neurológica es consecuencia de lesiones medulares que afectan al núcleo simpático medular, responsable de la actividad del cuello vesical, o al núcleo pudendo-sacro que inerva el esfínter estriado de la uretra.

-INCONTINENCIA URINARIA DE CAUSA NEUROLOGICA.

*VEJIGA NEUROGENA.

Toda alteración de la dinámica miccional cuyo origen está en el sistema nervioso, excluyendo otras causas, recibe el nombre de vejiga neurogena.

El tipo de alteración de la dinámica miccional va a depender fundamentalmente de la localización del daño neurológico, además de su grado, extensión y momento evolutivo:

Lesiones cerebrales:

Traumatismos cráneo encefálicos.

Accidentes cerebro vasculares. (Embolia, trombosis, etc).

Tumores cerebrales.

Esclerosis múltiple.

Senilidad.

Arteriosclerosis.

Parkinson.

Lesiones medulares:

Tetraplejia.

Paraplejía.

Espina bífida.

Esclerosis múltiple.

Lesiones en los nervios:

Diabetes.

Sección traumática.

Sección quirúrgica.

-INCONTINENCIA POR LESIONES CEREBRALES.

En todas ellas se produce daño sobre los centros y vías nerviosas responsables del control voluntario y consciente de la micción.

El paciente es casi siempre consciente del deseo miccional y de la micción pero no puede evitarla, ya que las vías nerviosas responsables de la inhibición de la micción están interrumpidas. El arco reflejo estará integro, en los tres núcleos medulares de la micción (por tanto vejiga llena-nervio pélviconúcleo parasimpático-estímulo-contracción del detrusor). Como el núcleo pontino coordinador de los tres núcleos no está dañado, habrá una coordinación perfecta, por lo que cuando el detrusor se contrae los esfínteres estarán abiertos.

No se suele acompañar de alteraciones renales dado que la dinámica de la vejiga y de la uretra, es normal.

-INCONTINENCIA POR LESIONES MEDULARES.

Las característica de la misma van a depender de si el daño medular es completo o incompleto y fundamentalmente de la localización del mismo:

LESIONES ALTAS (SUPRASACRAS):

El daño se encuentra entre el núcleo pontino y los tres núcleos medulares. En ellas los núcleos medulares quedan indemnes, conservándose por tanto los arcos reflejos. El daño afecta a las vías nerviosas que procedentes del núcleo pontino, son las responsables de la coordinación y por tanto de la acción sincrónica de la vejiga y de la uretra.

La vejiga se comporta de forma automática, cuando se llena se vacía, sin que el sujeto sea consciente de ello (a diferencia de lo que ocurría con las lesiones cerebrales). Al no estar modulada la coordinación, se producen acciones reflejas no coordinadas entre la vejiga y la uretra, esta alteración recibe el nombre de di sinergia.

En las lesiones altas, la incontinencia se va a producir por contracción del detrusor no controladas por la corteza cerebral ni por el núcleo pontino, esto trae como consecuencia:

INCONTINENCIA.

Orina residual. El vaciado se produce incompleto debido al cierre de la uretra durante la contracción del detrusor.

Frecuencia de infecciones urinarias. Por el residuo miccional que favorece la anidación y crecimiento bacteriano, al tratarse la orina de un medio de cultivo excelente.

Altas presiones en la vejiga. Para vencer la di sinergia de los esfínteres, originándose con frecuencia reflujo de orina hacia el uréter, al vencer la presión intravesical los mecanismos valvulares ureterales.

Reflujo vesicouretral.

LESIONES BAJAS (SACRAS).

Lesiones que asientan sobre los núcleos medulares de la micción, por lo que el arco reflejo estará interrumpido. Si la lesión es completa tanto la vejiga como la uretra, quedan completamente desconectadas del sistema nervioso, comportándose de forma autónoma. El detrusor es arrefléxico y la uretra hiperactiva. La vejiga se vacía cuando está llena sin contracción del detrusor, al no haber ninguna resistencia uretral que se lo impida.

En las lesiones medulares bajas es frecuente que no haya afectación del núcleo simpático y del nervio hipogástrico, por estar situado este en las últimas metámeras torácicas y primeras lumbares. Si esto ocurre el cuello vesical puede permanecer cerrado ofreciendo resistencia al escape de orina, estando en estos casos el vaciamiento vesical dificultado.

Son frecuentes la presencia de orinas residuales, al no existir contracción del detrusor.

Son menos frecuentes la presencia de complicaciones urológicas (al no existir presiones intra vesicales altas).

FRECUENCIA E IMPORTANCIA

De todo lo anteriormente expuesto cabe destacar que la incontinencia constituye un problema de extraordinaria frecuencia, y la frecuencia de la misma lejos de descender tiende a ir en aumento, motivado fundamentalmente por la alta frecuencia de las lesiones tanto medulares como cerebrales como consecuencia de los accidentes viales. Es frecuente en los mismos que o bien como consecuencia de una lesión medular o bien por lesión cerebral por traumatismo craneoencefálico, se presente concomitantemente una incontinencia urinaria.

El problema de la enuresis nocturna, ta hemos destacado su frecuencia, difícil de mensurar y valorar teniendo en cuenta que en este caso las implicaciones de tipo psicológico ya antes mencionados y que tienden a agravar la importancia de este padecimiento.

El problema de la incontinencia urinaria se ve agravado por la implicación social que en si misma tiene.

Junto a todo lo ya expuesto, el problema de un paciente incontinente, tiene asociado un mayor coste asistencial, tanto en cuanto al coste en si como al coste del material, como a la sobrecarga de trabajo asistencial que genera. Siendo este un factor de vital importancia.

Dado el excelente medio de cultivo que constituye la orina cabe mencionar el factor de agravamiento del pronostico del paciente que pueden constituir las infecciones, al constituirse las micciones sobre el colchón en reservorio de gérmenes. Por ello el dotar de medios o elementos impermeables de protección del colchón impermeables y lavables adquiere una gran importancia, de tal forma que es una norma prácticamente institucional a nivel hospitalario el usar este tipo de elementos, utilizándose como protección del colchón incluso en pacientes sin riesgo potencial de presentar incontinencia.

DESCRIPCION DE LA LINEA INCONTINENCIA DRY-UALF.

A lo largo de la exposición anterior se ha destacado la importancia que tiene el hecho de dotar de elementos protectores impermeables por:

En primer lugar como mera protección del colchón, no solo en el paciente incontinente, sino en general en cualquier tipo (pacientes postquirúrgicos, etc) para prevenir el ensuciamiento del mismo por secreciones, sudoración, sangre, heces, etc. Dada la dificultad añadida de limpieza que presentan los colchones.

Este tipo de elementos origina además una disminución del trabajo asistencial del personal encargado de su atención o bien a nivel domiciliario de los familiares . Con la consiguiente disminución de coste asistencial.

En un segundo lugar y a nivel institucional, la utilización de estos elementos tiende a mejorar la imagen de la institución en su conjunto.

La protección del colchón, evitara que este se convierta en un autentico reservorio de gérmenes, con el consiguiente riesgo potencial infeccioso que esto supone y por tanto de aumento de la morbimortalidad.

Frente a esta problemática LAKEN IBERICA, S.A. ofrece la más amplia gama del mercado de protectores de colchón impermeables, elaborados pensando en ajustarnos a las variadas necesidades de los pacientes.